"El sector inmobiliario está saneado para hacer frente al Covid"

El sector inmobiliario tiene músculo y robustez para resistir a esta crisis. Así lo aseguran los 42 directivos que han participado en este reportaje para analizar el futuro y los retos a los que se enfrenta este mercado tras la pandemia.

La principal diferencia de esta crisis respecto a la de 2008 es que la situación financiera de la mayoría de las firmas del sector está saneada y el nivel de endeudamiento, tanto de las compañías como de la población, es mucho más bajo que hace doce años. Además, cuando estalló la anterior crisis el sector se encontraba en una burbuja de precios, nada que ver con la situación antes de la pandemia, ya que el precio por metro cuadrado estaba tensionado en ciudades concretas y todavía se encontraba por debajo de máximos, a excepción de algunos barrios de grandes urbes, como Madrid y Barcelona, que sí habían superado el techo de la época del boom.

Estos factores, que demuestran un entorno de mayor saneamiento del inmobiliario en España, unidos a una renovada forma de trabajar de las compañías del mercado, en el que han entrado además nuevos actores como los fondos institucionales y nuevos vehículos como las socimis han apostado transparencia y solidez a este mercado, mucho más profesionalizado que en 2008.

Esto no significa que el sector inmobiliario vaya a salir indemne de esta crisis. Al igual que sucedió la otra vez, la actividad en el mercado de la vivienda, basada en factores como el empleo, la capacidad adquisitiva y la confianza de la población, se verá golpeada, con caídas en el volumen de compraventas, que en el cómputo del año pueden situarse en el 40%.

Igualmente, los precios se verán recortados, con ajustes de entre el 8% y el 15%, especialmente en el producto de segunda mano y en las segundas residencias. Estos serán los activos que más sufrirán, mientras que la obra nueva, según apuntan los expertos, se mostrará más resiliente, gracias al elevado volumen de preventas para las entregas previstas en este ejercicio. También el residencial en alquiler será uno de los más fuertes frente a los impactos del Covid. A pesar de que los directivos esperan un aumento en la oferta, creen que ésta seguirá sin cubrir la elevada demanda, que seguirá creciendo con fuerza, lo que de algún modo blindará los precios, sin que ello suponga que no se produzcan caídas en zonas puntuales.

En cuanto a la inversión, España seguirá en el radar de los grandes fondos, como un destino prioritario, y la logística y las oficinas tirarán del carro en los primeros meses, si bien estas últimas tendrán que adaptarse al reto de un modelo mixto de empleo en las empresas, ya que se espera que el teletrabajo gane peso en España, pasando del 4% al 10%-15%.

El concepto de flexibilidad, que se aplicará en los entornos de trabajo, deberá extenderse al resto de mercados, ya que tanto inquilinos como propietarios tendrán que remar en la misma dirección y para ello hará falta llegar a puntos de encuentro, con nuevas fórmulas de contratos y rentas.

Por otro lado, el sector destaca el papel clave de la administración. Es necesaria una actuación decidida de apoyo al sector para que éste pueda convertirse en uno de los grandes generadores de empleo tras la crisis y ser capaz de posicionarse como una locomotora de la economía. Esta vez, el sector inmobiliario, en lugar de ser parte del problema, puede ser parte de la solución.

 

Fuente: El Economista

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